Además, se convirtió en una costumbre que los jubilados acompañen otras luchas sociales.
Los jubilados están con los trabajadores, los fotoperiodistas y con Pablo Grillo, con los estudiantes universitarios, con Palestina, con los despedidos, con los docentes, con las abuelas de Plaza de Mayo, con los pacientes de la salud pública, con las personas con discapacidad, con las mujeres y con la comunidad LGBTQI+...
Los jubilados siempre están y son la representación más viva de la resistencia, lucha y ternura de nuestro presente en este contexto cruel y violento.